Ideas y creencias "zombie"

Las ideas zombie son aquellas que se ha demostrado repetidamente que ya no son funcionales, pero sin embargo nos empeñamos en resucitarlas, y se resisten a morir. Cuando ya las creíamos bien enterradas y denostadas, de repente alguien las resucita con el fin de meternos miedo.

Según el premio Nobel Paul Krugman, una idea zombie es "una propuesta que ha sido refutada a fondo por el análisis y las pruebas, y debería estar muerta, pero no se queda muerta, ya que sirve a un propósito político, apela a prejuicios o ambos".

Idea zombie es sinónimo de pensamiento mágico, de estereotipo o generalización, de nostalgia por el pasado o de creencia irracional. Están muy próximas al concepto de "código de los muertos", basado en el Mito de Caronte, con el que Richard Dawkins nos habla de la herencia social disfuncional, es decir, aquellos códigos de nuestros antepasados que hoy ya no son útiles, pero que por cuestiones de filiación y pertenencia emocional, nos resistimos a enterrar.

Pero no se trata sólo de ideas, también son creencias muchas veces. Como diría Ortega, las ideas se tienen, en las creencias se está. Y cuando esas creencias son de tipo zombie, ¿dónde estamos? En las catacumbas de la sociedad, de la empresa, o de la humanidad.

Algunas ideas zombies son muy difíciles de enterrar, porque nuestro cerebro tiene tendencia al pensamiento mágico, gobernado por nuestro instinto de supervivencia: muchas veces preferimos aferrarnos a la magia, al milagro, a la buena suerte, llámelo como quiera, que afrontar la realidad, a veces dura.

Hemos de hacer este ejercicio importante y de salud mental y social, consistente en identificar las ideas zombie recurrentes en nuestra mente, en nuestra familia, en nuestros equipos de trabajo y en los entornos en que nos movemos: a menudo surge alguien dispuesto a resucitar los fantasmas del pasado, los zombies del inmovilismo y el pensamiento acrítico, con fines poco éticos, políticos, económicos o personales.