Diez principios de física cuántica que configuran nuestro modo de ser y estar en el mundo

La mecánica cuántica ha revolucionado nuestro mundo, más de lo que podemos suponer. Un tercio de la economía mundial depende de productos basados en ella. Lejos de los enfoques misticistas, paranormales o esotéricos, los experimentos cuánticos desafían nuestra visión cotidiana de la realidad, han sugerido y sugieren grandes innovaciones y reflexiones en todos los órdenes. Reflexionar sobre ello, nos puede abrir la mente y ayudar en la toma de nuestras decisiones próximas, esa es la pretensión de este post.

Si el siglo XX, a partir de los años 20 en que comenzó la mecánica cuántica, ha sido el de la discusión, comprobación y aceptación de la teoría cuántica, el siglo XXI, cerca ya del centenario de la misma, va a ser, y de hecho ya lo está siendo, el de las aplicaciones y productos, tanto físico-materiales como de pensamiento y procesos psicológicos, basados en la mecánica cuántica.

Veamos entonces cuáles son los "Diez principios cuánticos más influyentes en nuestro modo de pensar, de observar y de interactuar en el mundo" y algunos pequeños ejemplos de muestra de cómo nos afectan (y nos seguirán afectando):

1. Principio de creación de la realidad mediante la observación.

La mecánica cuántica es tajante en este principio y no admite dudas: la mera observación de una realidad crea esa realidad, que hasta antes de ser observada no existía como tal. Además, las observaciones no sólo perturban lo observado (o lo colapsan, en lenguaje mecánico-cuántico), sino que realmente lo producen. Seguramente usted no está de acuerdo con esta afirmación. Yo tampoco lo estoy si la analizo desde los parámetros newtonianos en que nos movemos, pero si dejamos esos parámetros a un lado y empezamos a reflexionar sin que nos estorben en exceso, comenzaremos a encontrarle cada vez más sentido. Pensemos en la realidad creada por la sociedad de la información, en la idea de “imaginario colectivo” de la publicidad o marketing, y en muchos procesos que han sido poderosamente influidos por este principio. De tal forma que todos y todas somos una creación y también somos creadores. Esta relación dialéctica del hombre con la sociedad la describió de forma brillante, y cuántica, el pensador francés Edgar Morin al afirmar que el hombre hace la sociedad que hace al hombre.

2. Principio de superposición de las realidades.

Uno de los presupuestos de la mecánica cuántica es la superposición de dos realidades, de modo que ambas existen a la vez sin negarse ni excluirse mutuamente. Existen de forma simultánea, están en dos sitios al mismo tiempo, esto es lo que Einstein no entendió y se empeñó en demostrar que no era cierto (sin éxito) y que bautizó como “acciones fantasmales”. Es difícil de entender, pero ha propiciado grandes avances en la computación cuántica. Los ordenadores tradicionales operan en dos estados: 1 o 0. Sin embargo los ordenadores cuánticos operan en 1 y 0 a la vez, esto significa que son muchísimo más rápidos.

3. Principio de dualidad de las realidades.

Para la mecánica cuántica toda realidad es dual, puede ser compacta (atómica) y extensa (el universo entero), puede ser partícula física (materia) y onda (frecuencia), de ahí la dualidad onda-partícula, tan estudiada e investigada por la mecánica cuántica en experimentos con átomos. Toda persona es materia y es intención (onda motivacional, si se me permite la expresión). Todo acto comunicativo tiene significante y significado, fondo y forma... Esto no es muy nuevo, desde Platón ya se hablaba de las dos realidades, cuyo modelo ha estado muy presente en casi todos los pensadores sociales. La novedad aquí radica en que "somos las dos a la vez": el enfoque rompe con las dicotomías de la antigüedad, y aunque elegimos u optamos por una de ellas, también somos y estamos en la otra, y no necesariamente de forma física.

4. Principio de ondulatoriedad de las realidades.

Este principio fue ideado y demostrado por Schrödinger, quien definió la ondulatoriedad como la probabilidad de encontrar ahí el objeto, la realidad. Es decir, si medimos la frecuencia de una realidad, o su longitud de onda, allí donde es mayor, encontraremos el objeto con más probabilidad. Las implicaciones filosóficas, psicológicas y sociológicas de este principio son enormes. Sin pensamos, por ejemplo, en el concepto de “resonancia” de la psicología, es cierto que en las situaciones y experiencias más resonantes hay mayor probabilidad de encontrar algo interesante: un aprendizaje, una decisión, un problema. Empresas resonantes, productos resonantes, ideas resonantes ... a mayor resonancia, mayor probabilidad de "hacer realidad" nuestros sueños y productos.

5. Principio de incertidumbre y complementariedad de la realidad dual.

Formulado por Heisemberg, este principio afirma que cuanto más precisemos y observemos una parte de la realidad dual de un objeto (que es a la vez “onda” y “partícula”, o bien “átomo” y “universo”…), más incierta será la otra parte. Por ejemplo: cuanto más precisa sea su velocidad, más incierta será su posición, y viceversa. La filosofía oriental ya intuyó algo similar en la idea del Ying-Yang: dos realidades contrapuestas que son las dos caras de la misma moneda, pero cuanto más estamos y observamos una de ellas, más incierta y difícil se vuelve la otra.

Como consecuencia del principio de incertidumbre, la complementariedad aconseja  que para describir completamente una realidad y conocerla bien, debemos hacerlo desde su dualidad: su parte de objeto (materia) y su parte de movimiento (onda), o como decíamos en el principio anterior, su parte de Ying y su parte de Yang, o su parte de jefe y su parte de empleado, en el caso de los roles. Ciertamente que conocemos mejor una realidad cuando la observamos (y por tanto la colapsamos en un tiempo, espacio y posición determinada, como diría la mecánica cuántica) desde sus dos naturalezas complementarias. Numerosos enfoques psicosociales de bastante éxito y aceptación describen sus constructos en forma dicotómica, y no excluyente de sus polos opuestos. Los metaprogramas de la PNL, expresados en forma dicotómica, constituyen tal vez uno de los mejores productos de pensamiento cuántico que nos ayudan a ser más eficaces y eficientes.

6. Principio del comportamiento del instrumento de medida.

Cuando observamos una realidad no obtenemos una descripción de dicha realidad de modo objetivo, sino que lo que obtenemos es un determinado comportamiento de nuestro instrumento de medida ante esa realidad: llámese microscopio, observación, escucha, test… lo que mide es su comportamiento ante la realidad y no la realidad misma. Es decir: todos los exámenes que hemos hecho en el colegio y en la universidad no han medido nuestro aprendizaje, no, lo que han medido es su idoneidad para evaluar el aprendizaje de cada uno de nosotros. Para los evaluadores/as del desempeño en las organizaciones, esto es un toque de atención: ¿mide vuestro instrumento en realidad las competencias de los trabajadores/as?

7. Principio de la historicidad causada por la observación.

Nuestra observación no sólo crea una realidad presente, sino que también crea un pasado congruente con esa realidad, creamos algo hacia atrás en el tiempo cuando observamos (colapsamos) una realidad determinada. Cada observación crea un pasaje en la historia de la realidad observada. Somos historia en la medida en que tenemos y acumulamos datos observacionales o colapsos de nuestra realidad (fotos, pruebas de evaluación de todo tipo, análisis de sangre, certificados, registro mensual de nuestro peso...) realizados en tiempo, espacio y posición determinados. Y si pudiéramos reunir todas esas medidas en un estudio longitudinal, seguramente encontraríamos interesantes correlaciones. En definitiva: somos nuestros datos, y esto en pleno auge de las nuevas tecnologías y debate de los límites éticos acerca de los datos personales, desde la velocidad a la que escribimos en un teclado o el movimiento ocular en una pantalla hasta lo que buscamos en internet ... tiene grandes implicaciones a todos los niveles.

8. Principio del entrelazamiento de las realidades.

Existe una conectividad universal, afirma la mecánica cuántica. Cualesquiera objetos que hayan interaccionado alguna vez continúan influyéndose mutuamente de manera instantánea. El comportamiento de uno influye instantáneamente en el otro, así como el comportamiento de todo lo que esté entrelazado con ellos. Nuestro mundo tiene una misteriosa conectividad universal que va más allá de lo que solemos considerar fuerzas físicas. Esta misteriosa fuerza fue comprobada por David Bohm y definida como “fuerza cuántica”, dependiente de las posiciones de los demás objetos con los que ha interaccionado alguna vez. Cada vez con más fuerza vamos hacia a un mundo cosmopolita y global, interdependiente, en el que generamos más "túneles negros" (una versión relacional entre realidades parecida a la teoría de los agujeros negros) entre los ciudadanos del planeta, y ello ha sido propiciado por los cada vez más frecuentes movimientos migratorios, movilidad de personas, etc. Cada vez tienen menos sentido, y se muestran menos eficaces, las barreras políticas, ideológicas, sociales, físicas ... entre los pueblos. Hay que pasar de una política newtoniana a una política cuántica.

9. Principio de los mundos múltiples.

Este principio viene a decir que constantemente se están creando mundos paralelos y superpuestos. Cuando tomamos una decisión o decidimos observar una realidad y no otra, optamos por uno de los mundos posibles, pero esto no anula las otras posibilidades o mundos, sino que siguen existiendo de forma paralela. No hay una realidad única, sino múltiples realidades, somos millones de “Yos” en múltiples capas de la realidad conforme avanza el movimiento expansivo del universo. En cada observación nos dividimos y existimos simultáneamente en una multiplicidad de mundos diferentes, y participamos, por tanto, de ese proceso expansivo del universo. Somos lo que decidimos y también lo que no hemos decidido, y esto tiene y tendrá muchas implicaciones en el marketing, por ejemplo, en el aprendizaje o en la forma de organizar un proyecto de nación.

10. Principio del procesamiento o razonamiento en paralelo.

Las velocidades de acción de las neuronas son miles de millones de veces más lentas que las de los ordenadores. Aun así, cuando se trata de problemas complejos, los cerebros humanos pueden competir con los mejores ordenadores. Si aplicamos algunos principios cuánticos ya vistos al funcionamiento del cerebro (superposición, mundos múltiples, dualidad) podemos deducir que el cerebro consigue su potencia trabajando en multitud e líneas de forma simultánea. Es precisamente este procesamiento en paralelo lo que quieren conseguir los informáticos con los ordenadores cuánticos. La búsqueda de metodologías de aprendizaje que potencien el procesamiento o razonamiento en paralelo (desde diversos puntos de vista), interconectado con el procesamiento de otros de forma cooperativa, es ya una realidad en las aulas de las escuelas innovadoras.

(c) César García-Rincón de Castro (2014)