Inteligencia Emocional al Volante: esencial para empresas de transporte!

Creo que cualquier empresa de transportes mínimamente seria y coherente debería plantearse, dentro del desarrollo de competencias de sus conductores/as, la inteligencia emocional al volante como clave de la imagen empresarial, de los valores corporativos, de la salud laboral de sus empleados, y al final también estoy convencido que incidirá positivamente en los resultados, ya que el hecho de ir muy rápido (propio de muchas empresas de transporte urgente) algunas veces (y no pocas) se torna en tragedia a corto plazo, cuando no en estrés y bajas laborales o cambio de profesión a medio y largo plazo. Y si pensamos en mayor uso de combustible y mantenimiento de la flota, estamos hablando de restar en la cuenta final.

La inteligencia emocional está formada por 5 sub-competencias progresivas que hacen posible un recorrido hacia la adecuada circulación social. Si nos fijamos en un vehículo estándar, sus cinco marchas hacen posible esa progresión hacia el objetivo. Estas 5 marchas, en conexión con la inteligencia emocional son las siguientes:

1ª Marcha: autoconciencia. Esencial para arrancar bien y coger la necesaria fuerza para seguir el camino. Quien no tiene autoconciencia (no sabe qué le pasa ni por qué) no puede desarrollar una buena Inteligencia Emocional. El embrague necesario para que entre bien esta marcha en ruta es la pregunta ¿Quién elige mis emociones al volante? Si dejamos que el tiempo, otros conductores que no lo hacen bien o no ponen los intermitentes, los atascos, etc, elijan cómo conducimos, no vamos a embragar bien esta marcha. Ahora bien, si tenemos claro nuestro objetivo y nosotros somos dueños/as de nuestras emociones al volante, nada ni nadie nos va a perturbar nuestro viaje, grande o pequeño.

2ª Marcha: autocontrol. La capacidad de controlar nuestros estados emocionales, tanto los agradables como los desagradables, es esencial. Hay muchos accidentes por culpa de muchos cabreos y piques, pero también los hay por muchas euforias de corazones acelerados que hacen pisar el acelerador del coche. El embrague mental de esta emoción viene dado por la pregunta ¿Quién controla a quién? Somos nosotros/as los que controlamos a la máquina, y no al revés, y mucho menos otros conductores/as, perder el control, perder los mandos tiene consecuencias fatales. Aquí es básico el semáforo emocional: luz ROJA (detente y serénate), luz ÁMBAR (piensa antes de actuar) y luz VERDE (elige la mejor ruta-alternativa posible).

3ª Marcha: auto-motivación. Es la capacidad de volver a retomar la ruta y el objetivo para el que viajamos, aunque se haya visto perturbado por algún imprevisto: obras, atascos, otro conductor que la toma contigo, una llamada de teléfono (que no debe cogerse en el coche o moto si no tienes manos libres), una avería, etc. El embrague de la auto-motivación viene dado por la pregunta ¿Me rehago ante los imprevistos? Pensar en nuestro servicio, que sea de calidad, que rapidez no es sinónimo de correr, sino de buena planificación y creatividad en ruta, que más vale llegar un poco tarde que no llegar... A veces, para motivarse, es bueno hacer una pequeña parada y estirar las piernas.

4ª Marcha: empatía. Estoy convencido que muchos de los problemas que hay en carretera ocurren por falta de empatía con ese peatón, con ese conductor mayor, que se ha perdido o de otra provincia o país, con el que no dudamos en mirarle mal, pegarle una pasada, hacerle una jugada o incluso insultarle. Ponerse en el lugar de los demás es esencial en carretera, sobre todo porque tarde o temprano estaremos en su misma situación alguno de nosotros/as. La empatía es eso: ponerse en la perspectiva del otro, en el mapa del otro. Para que entre bien esta marcha, el embrague mental viene determinado por la pregunta ¿Comprendo a mis compañeros/as de mapa y de ruta (otros conductores, peatones)? El que piensa que la ciudad o la carretera ha sido hecha para él solo/a no sabe convivir, y lo mejor sería que se fuese con su coche a una isla desierta con su propio circuito para él.

5ª Marcha: convivir en carretera. La interacción socio-emocional sostenida por las habilidades sociales es la competencia máxima de la inteligencia emocional. En la conducción el equivalente viene dado por la capacidad de respetar las normas y señales comunicativas. A este respecto no deja de sorprender que ya casi nadie pone los intermitentes, que son los que avisan a otros conductores de tu ruta, y de ese modo les facilita la suya. Es el equivalente a dar las gracias, saludar y ser amable. Lo mismo que se pierde socialmente, también esta amabilidad se pierde en carretera, y es preocupante. No digamos los que no respetan las normas y señales básicas, salvo que haya cámaras o patrullas: gente, como diría la psicología, dependiente del campo, es decir, que necesita límites externos porque es incapaz de tener normas y principios internamente asumidos. El embrague de esta marcha es la pregunta ¿Facilito la buena circulación? Es decir, ser prosocial en carretera en lugar de antisocial, así de claro.

Cuando se lleva el automóvil de alguna compañía, gran parte de la imagen de la misma está creo que en tres elementos: cómo conduce el conductor/a, qué aspecto tiene y cómo respeta las normas.

Desde SocioGramas ofrecemos un taller de Inteligencia Emocional al Volante, acercamos la inteligencia emocional con un lenguaje y ejemplos metafóricos similares a los que hemos hecho, y por supuesto con interesantes dinámicas y ejercicios: la ITV emocional (test de Inteligencia Emocional), las normas de tráfico emocional, la mecánica de las emociones, el radar emocional, sistemas de seguridad emocional o el adecuado mantenimiento de tus emociones.