Historia de una escalera emocional: aquí sí hay quien viva!

En la casa de la inteligencia emocional hay cinco pisos y una escalera para acceder a ellos. No tiene ascensor porque la inteligencia emocional se construye paso a paso, sin prisas y sin saltarse etapas, se hace camino al andar.

El más interesante es el ático claro, desde donde puede divisarse todo el paisaje de nuestra vida y desde donde podemos trazar las rutas más interesantes a vista de pájaro. Además tiene una terraza comunitaria donde podemos disfrutar de la compañía de los demás, es el lugar de encuentro de todos los vecinos y vecinas.

En el primer piso se encuentra la señora autoconciencia. Es bastante cotilla porque quiere enterarse de donde viene la gente y a donde va. Necesita saber todo lo que te pasa, qué tal vienes hoy, por qué te ha ocurrido algo, etc. De lo contrario no te deja pasar y subir al segundo piso. Imagínate con las prisas, la bolsa de la compra, y la señora autoconciencia haciéndote preguntas.

Una vez que autoconciencia sabe por qué estás bien o estás mal, en el segundo piso aparece un tipo vestido de policía, el señor auto-control. Lo primero que de da es el "alto". A continuación te hace la prueba de alcoholemia y demás estimulantes. Y si estás nervioso o nerviosa por algo, no te deja pasar hasta que le demuestres que tienes control sobre tus pensamientos y sentimientos. Si vas muy alterado puede detenerte hasta que considere que ya no eres un peligro público.

Pasado el piso de autocontrol te vas a encontrar una joven profesora de fitness en el tercer piso haciendo ejercicio con música, en cuanto te ve te endosa dos pesas, un step, una esterilla, un balón de pilates y te invita a relajarte y a motivarte antes de seguir tu camino. La verdad es que da pereza, pero es muy simpática y sabe decirte siempre las palabras adecuadas para alegrarte el día, de modo que sales del tercero con el cuerpo y la mente renovados.

En el cuarto piso está la señora empatía, es muy mayor y muy sabia. Dicen que nada más verte ya sabe cómo vienes, qué piensas y lo que te pasa. Además te invita a pasar a su casa, te ofrece un refresco (que después del fitness y tres pisos no viene nada mal) y en su casa notas como si vivieras allí toda la vida, todo te resulta familiar, es como si fuera tu propia casa.

Y ya por fin llegas a la terraza comunitaria del quinto piso que llaman "aquí si hay quien viva" donde te encuentras, no sólo contigo mismo/a, sino también con un montón de gente con la que compartir sentimientos, ideas, buenos y malos ratos. Esta terraza es circular y tiene una mesa redonda en medio donde se construyen proyectos y se trabaja en equipo. Desde ahí se visualizan los caminos y recorridos de todos los días. No es el típico lugar reservado a los elegidos/as, o las moradas de los reyes antiguos que querían estar más cerca de Dios, no, es un sitio abierto donde caben todos y todas.

¿Te imaginas trabajar en un sitio así? Pues todo depende de tí y de cómo subas todos los días la escalera de tu inteligencia emocional cuando vas a trabajar. Si subes en ascensor no has entendido nada, llegarás a la azotea de tus proyectos sin haber saludado a tus emociones y a las de los demás.

Que tengas un bonito día, y recuerda, sube sin prisa tu escalera emocional!

P.D. Si quieres aprender a subir bien esta escalera, te recomiendo el libro "Inteligencia Emocional: teoría, ejercicios y metáforas de coaching"